Las costas orientales de Venezuela están arropadas por el Mar Caribe con playas hermosas de aguas cristalinas y llenas de una diversidad de flora y fauna marina que hacen de esta tierra un verdadero paraíso tropical. Uno de los mayores atractivos turísticos de estas costas, es la isla de Margarita conocida como la perla del Caribe, cuna de una de las tradiciones culinarias más emblemáticas de Venezuela, el típico y reconocido pastel de chucho.
 
El pastel de chucho es similar a una lasaña con la particularidad que se prepara con capas de patatas o plátanos, pescado guisado, ají margariteño, queso y aceite de achiote. El pescado que se utiliza para su elaboración es el chucho pintado, un pescado de piel oscura con pequeñas manchas muy parecido a la mantaraya y que tiene su hábitat en las costas insulares de formaciones coralinas. Su carne es bastante fibrosa y se consume generalmente salada en preparaciones como guisos, revoltillos y tortillas.
 
Esta receta tiene su origen en otro plato típico del oriente del país, el cuajado o cuajao de pescado, una especie de tortilla preparada con pescado salpreso o pepitonas, huevos batidos y condimentos. El pescado base del cuajao es el cazón o la raya, especies muy comunes de las costas orientales. La idea del pastel de chucho fue creada en la década de los años ochenta por un cocinero andino radicado en la Isla de Margarita, quien reinventó la tradicional receta del cuajao en un pastel que se elabora con chucho salpreso, queso amarillo, plátanos maduros, ají margariteño y salsa bechamel, lo cual le da más consistencia y durabilidad al plato.
 
Este plato suele ser muy típico durante la época de Semana Santa, sin embargo no pude faltar en los menús de ningún restaurante margariteño, ya que representa las tradiciones del oriente venezolano.