Historia del plato

La historia mejor vista sobre el origen de la hallaca nos lleva a mediados del siglo XV, época en la cual los indígenas no dejaban que nada se desperdiciara. Y si quedaba alguna sobra, esta tenía que guardarse para elaborar la misma comida una y otra vez, hasta que no quedara nada.

Sucedió entonces, que sobraron varias raciones de comida. Así que los cocineros indígenas decidieron elaborar un alimento nuevo, el cual, al momento de probarlo, les encantó, y más importante aún: ayudaba a saciar el hambre.

Fue entonces que la aceptaron, y con el paso del tiempo, fue evolucionando. Cambiando métodos de preparación e ingredientes, hasta que, sin darse cuenta, la hallaca se había convertido en un icono gastronómico venezolano.

Características y variantes

También conocida como «hayaca», este alimento es presentado como un plato nacional de Venezuela, que también puede ser visto en Islas Canarias, Aruba y Costa Rica.

Este, se elabora a base de harina de maíz, que de forma tradicional se rellena con un guiso de pollo, papa, zanahoria, cebolla, pimentón, aceitunas, ají y pasas.

Incluso en Venezuela, la hallaca tiene sus propias variantes, que dependiendo del gusto de la persona le puede agradar más, o menos que la hallaca tradicional.

Entre las variantes más conocidas, está «la caraqueña», que suele cambiar la carne del guiso, por carne de res, gallina o cochino.

Por otro lado, la versión denominada «zuliana», se prepara con plátano rallado, y con un guiso que también cambia el esquema, pues se usa pescado en lugar de carne.

Y finalmente, «la llanera», en la cual, al guiso se le agrega arveja, frijol y otros tipos de granos.