La preside la hallaca, la reina de las fiestas navideñas Venezolana. Pero no siempre fue así. De comida ordinaria, que se sirve en cualquier época del año sin notables gestos celebratorios, la hallaca, por su compleja elaboración y la suculencia de su contenido, fue convirtiéndose en una comida extraordinaria, inmersa en el ritual decembrino de las celebraciones religiosas, y termino por ser la reina de las fiestas y de la mesa urbana.

Esa conversión de plato servido de manera ordinaria en cualquier época del año, a plato central de la navidad Venezolana, se debe a varias razones. La primera es que en tránsito de la Venezuela rural a la Venezuela urbana ocurrieron importantes cambios. El que más, la incorporación notable y progresiva de la mujer al mercado de trabajo y al sistema educativo, lo que redujo el tiempo de su permanencia en el hogar e hizo que las labores domésticas más pesadas fueran sustituidas por otras que representan un menor tiempo de ejecución. La hallaca, de demorada confección, dejo de elaborarse de manera frecuente para ser hecha en épocas especiales como la navidad.

La segunda razón es que en la sociedad Venezolana se fue instalando, lenta y progresivamente, la costumbre de la celebración de la navidad y en especial de la noche buena, como un acto público más una actividad privada, tal como lo había sido hasta finales del siglo XIX. En la Venezuela rural las reuniones familiares se desarrollaban más en el ámbito privado que en el público. Había menores ocasiones para una intensa interacción social, reducida por lo general a las celebraciones familiares.

A partir de la década de los cincuenta cuando ya es un hecho la Venezuela urbana, la navidad se volvió una fiesta celebrada con mucho entusiasmo en todos los rincones del país: la modernidad había llevado la escena intima al espacio público, y se adornaban con bambalinas y motivos navideños, calles, centros comerciales y grandes salones, preparándose para las fiestas amenizada con música interpretada por grandes orquestas y las alegres gaitas.

La navidad llego a América con la conquista y la colonización de los pueblos hispánicos por el imperio español. La cultura Venezolana heredada de los invasores, copio las características básicas de la española, que se festejaban como lo hacían algunos otros pueblos europeos del hemisferio norte durante la época del solsticio de invierno. Eran fiestas religiosas que giraban alrededor del nacimiento del niño dios. Se entonaban cantos religiosos, los villancicos llegaron a América a partir del siglo XVI, dando origen al aguinaldo, se armaban representaciones del portal de Belén, los belenes o nacimientos difundidos por los religiosos franciscanos, y se comía y bebía en abundancia, en la cena de noche buena, para celebrar el magno acontecimiento del nacimiento de Jesús.

Nuestra mesa navideña, que presenta algunos manjares propios de la navidad española, como el pavo relleno, el lechón o el cabrito asado, los dulces de mazapán y en particular, el turrón de almendras, aunque de manera complementaria, mostro su propio perfil incorporando a la mesa la hallaca, el pernil de cochino, la ensalada de gallina, el pan de jamón, el dulce de lechosa, y los buñuelos de yuca con miel de panela, como resultante gastronómica del intenso intercambio de técnicas de cocina y de productos alimenticios del nuevo mundo y de otros continentes.