La cocina venezolana tiene una gran cantidad de platos que reflejan una mezcla de culturas gastronómicas europeas, africanas y de los pueblos indígenas originarios. El asado negro es una receta suculenta que es parte de la idiosincrasia del venezolano, un poco simple, pero compleja a la vez, dulce, colorida y divertida que encierra una combinación sorpresiva de sabores que cautivan.
 
Para la elaboración del plato se utiliza el muchacho redondo, un corte de carne de res ideal para guisados. Esta pieza se marina por un tiempo prudente y luego se sella en un caramelo que le da el color característico mientras se mantiene la jugosidad por dentro.
 
De acuerdo a datos existentes se estima que el asado negro se originó en la Venezuela urbana de finales del siglo XIX, una cocina incipiente que recibió mucha influencia de las tendencias culinarias europeas. Existen versiones que señalan que esta receta nació en las cocinas capitalinas caraqueñas, donde por error se creó un plato que encantó el paladar de los comensales.
 
En la gastronomía venezolana se considera que un buen asado negro debe tener un sabor un poco dulce y ser bien oscuro; otro punto importante es que la carne debe marinarse por un tiempo adecuado, de manera que se impregne de sabores y olores. El color del asado es muy importante y es parte del secreto del plato, ya que dependerá del punto ideal del caramelizado del azúcar o papelón que utilice.
 
El asado negro es un plato nacional en Venezuela que goza de gran popularidad teniendo variantes de acuerdo a la región donde se prepare, ya que dependerá de los ingredientes locales utilizados y del estilo particular del venezolano.